Las puertas de Casa María o la leyenda de la Hacienda de El Catanito

Las puertas de Casa María o la leyenda de la Hacienda de El Catanito
Las puertas del siglo XVII que visten nuestra casa tienen un origen indeterminado, por no decir un poco oscuro. En su mayoría fueron restauradas poco después de su descubrimiento en las bodegas de una importante empresa ganadera. Indagando sobre su origen, solamente encontramos  una leyenda, sin documentos probatorios, que transcribimos tal como nos fue narrada, por quien dice es la historia verdadera conservada por tradición oral a través de varias generaciones.
Nos cuenta que cerca del año del Señor de 1560, don Juan Magín Puig Llano, por entonces un joven hacendado que frisaba los 20 años, llegado hacía unos meses de de Cataluña, se hizo de vastas tierras en las afueras de la recientemente fundada Villa de San Miguel el Grande, en las que construyó una hacienda textilera con muchas limitaciones. En los albores del nuevo siglo, alrededor del año del Señor de 1610, con el vigor de su joven primogénito y la mano de obra de indígenas purépechas y otomíes, construyó una nueva hacienda, para lo que contrató a los mejores albañiles de la región y a sus más hábiles artesanos para el tallado de las puertas. Se dice que la hacienda pudo construirse cerca de Palmar de Vega, un pequeño fuerte, cerca del actual Mineral de Pozos. Esto, con la finalidad de resistir los todavía frecuentes ataques chichimecas.


Cuenta la leyenda, que los artesanos se dieron con tal esmero y maestría a la talla de puertas y ventanas, y obtuvieron tales resultados, que don Juan M. Puig, contra la costumbre de su época, pagó generosamente aquel hermoso trabajo con monedas de plata zacatecana recién acuñada. En respuesta, el chamán purépecha protegió con rituales ancestrales las puertas y ventanas asegurándole que vivirían más que los grandes muros de piedra de la hacienda. Sin embargo, otras versiones aseguran que fueron las bendiciones de Gonzalo de Tapia, primer misionero mártir jesuita en México, las que protegen estos maderos 1.
Don Juan, apodado el catalán, heredó a su hijo no sólo la hacienda sino su apodo. A don Juan Magín Puig hijo, lo apodaron el catalanito, de donde evolucionó a el catanito, como se les conoce ahora tanto a él como a su hacienda.
La ubicación de la Hacienda de El Catanito, así como su desaparición, que puede deberse a una de las últimas incursiones chichimecas, son a la fecha un misterio. Sin embargo, la leyenda sobrevive en estas puertas, orgullo de sus talladores. Si la leyenda es cierta, algunas de estas añejas puertas, guardadas por antiquísimos sortilegios indígenas o las santas manos de un mártir, protegerán también a los visitantes de Casa María, más allá de sus muros de piedra.

1 De acuerdo con las crónicas, Gonzalo de Tapia fue enviado a la región alrededor de 1588.